miércoles, 21 de noviembre de 2007

PAN Y CIRCO

“Network, Un mundo implacable”, es una película estadounidense dirigida en 1976 por Sidney Lumet, y nace con la intención de criticar, de forma magistral, por cierto; el corrupto y agitado mundo de la televisión, un mundo en el que todo es posible, un mundo implacable. Pero parece que en muchos casos la ficción tiene mucho de realidad, pues analizando los informativos actuales nos encontramos con la cruda realidad, el sensacionalismo invade nuestras pantallas, los bloques destinados a noticias deportivas, política y sucesos acaparan casi el 60% del tiempo de los noticiarios.

El sensacionalismo en los medios es lo que ha venido predominando a lo largo de su historia, mostrando más sangre, imágenes más impactantes, situaciones dolorosas, llegando a ser incluso, cómplices de los que provocan las noticias. Podemos imaginar el hecho de que sean los medios los que ahora podrían estar dispuesto a crear la noticia, para mantener un nivel de audiencia, la pregunta es ¿hasta que punto llegarán los medios, para captar la atención de sus públicos?.

El sensacionalismo no está sólo en los telediarios. Vicios y contenidos similares se pueden encontrar en todos los medios de gran audiencia. Lo espectacular y popular se aferra a los ránkings y asegura la audiencia. Los contenidos ciudadanos, sociales y culturales son cosa de minorías y las minorías sólo sirven para la tele si pagan cuota de abono.

Los temas movilizadores y con los que se identifica una parte de la ciudadanía más crítica: medio ambiente, salud, ciencia, consumo y cultura, sólo secuestran el 15% del tiempo de unos telediarios embarcados en la batalla de la audiencia y alejados de la lucha por la información.

El discurso de Edward R. Murrow en 1958 denunciando los males de la televisión sigue sin ser escuchado. Y quienes lo escuchan se hunden en la audiencia mínima, como él mismo, expulsado de la CBS por la incomodidad de sus valores y su baja audiencia una vez acabados los días de gloria.

Que las televisiones comerciales prostituyan el tiempo de noticias con publicidad es entendible. Que también lo haga la televisión pública es un fraude a la ciudadanía: "En TVE 1 la publicidad ocupa nada menos que un 14% del total del telediario, en Tele 5 un 12% y en Antena 3 un 11%".
Pan y circo. Televisión y fútbol. El problema no es la televisión, somos nosotros, la audiencia.

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